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Garrafa y Cofre LOUIS XIII RARE CASK 42,6
Cofre LOUIS XIII RARE CASK 42,6

LOUIS XIII RARE CASK 42.6

Cuando Pierrette Trichet, Maestra bodeguera, descubrió LOUIS XIII RARE CASK 43,8 en 2004, no tenía la certeza de encontrar otro igual.


Y sin embargo, mantuvo sus sentidos alerta, decidida a encontrar otro tesoro en los "tierçons" de las cavas. Cinco años más tarde, volvió a sentir la misma emoción, cuando vivió nuevamente el instante de revelación y descubrimiento inimitable del hallazgo de su segundo Rare Cask.


EL SABOR DE LA PERFECCIÓN

LOUIS XIII RARE CASK 42,6 destaca por su contenido en alcohol superior al 40 % habitual, puesto que alcanza los 42,6 grados. Sin embargo su grado de alcohol no es lo más importante. Un Rare Cask sobresale principalmente por la generosidad y la intensidad de sus aromas.


En el corazón de la composición, se descubren apreciadas notas otoñales de nueces y frutos secos, resultado del prolongado proceso de añejamiento que ha forjado el renombre de la Casa. Este Rare Cask indiscutiblemente forma parte de la tradición de LOUIS XIII. Cada Rare Cask tiene aromas propios. Además de esos aromas otoñales, LOUIS XIII RARE CASK 42,6 se distingue por sus notas de ciruela y dátil, que se mezclan con los de pan de especias y ciruela pasa realzados por un toque de hoja de tabaco.


CRISTAL RARO. METAL RARO. RARE CASK.

El precioso cristal negro, signo distintivo del Rare Cask, pone de relieve todo el savoir-faire y el talento de los maestros cristaleros de Baccarat. La garrafa del LOUIS XIII RARE CASK 42,6 se distingue por sus refinados detalles: el anillo que rodea el cuello tiene un revestimiento de oro rosa de 22 quilates, grabado a cada lado con motivos cuadrilobulares. Evidentemente, cada garrafa de Rare Cask es numerada y por consiguiente es única. Como si fuera una caja fuerte, el cofre es sellado con una placa metálica que hace juego con el precioso cuello de la garrafa. La superficie de la garrafa luce motivos cuadrilobulares, que evocan la flor de lis, símbolo de la realeza de Francia.


Cuando las tapas se abren, el interior del cofre se ilumina y revela el resplandor del cristal negro y el oro rosa. Gracias a un juego de espejos, la luz hace centellear todos los detalles del cristal.